Nervios, muchos
nervios detrás del escenario antes de empezar la función. No son artistas
profesionales pero como si lo fueran. Dedican gran parte de su tiempo a ensayar
durante meses, preparan sus papeles concienzudamente esperando el día del estreno. Vestidos con los atuendos apropiados para los
personajes que interpretan, con un salón de actos abarrotado de público y con
aplausos entusiastas, empezaron la función.
El grupo de
teatro La Repanocha representó ayer en el centro cívico Zona Este de Valladolid
una obra titulada Las mil y una noches,
una historia de amor y desamor, un cuento mágico y fantasioso con
toques de
humor y picardía. La función sorprendió al público, que desde el primer
minuto mostró su interés y el cariño que le despertaba la
representación. Eran padres, hermanos o amigos de los actores, y su
presencia tranquilizaba a estos. No es el tipo de teatro al que el
público corriente está acostumbrado. Son personas con una discapacidad
intelectual. Ello no les impide hacer lo que más desean, una
representación teatral como esta, que estuvo repleta de encanto e
imaginación.
Algunos poseen
grandes dotes teatrales y así lo reflejan en sus actuaciones. Otros, sin
embargo, son más tímidos y tienen que esforzarse más y reunir la valentía
suficiente para subir al escenario y enfrentarse al público. En ambos casos
consiguen el mismo efecto, asombran totalmente a cada uno de los asistentes.
La
Repanocha culminó su obra de teatro como la empezó, repleta de aplausos
y vítores del público. Ninguno de los presentes olvidará un día como
el de ayer, todos están demasiado implicados como actores o como
admiradores.
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Comentario digital a propuesta 2 de Mónica
ResponderEliminarHola, Mónica: me alegra mucho ver tu nuevo periódico digital. Ha mejorado notablemente, se ve ahora muy profesional y los hipervínculos funcionan muy bien.
Tengo solamente 2 observaciones para hacerte:
1) El fondo de página no debería ser blanco sino tener un fondo muy claro. Habrás observado que los libros, sobre todo aquellos de las grandes editoriales, nunca utilizan páginas blancas sino amarillentas o de color natural. El problema es que el blanco es el color que mayor luz refleja, y esto tiende a ser cansador para el lector. Este problema se multiplica en los medios digitales en donde los monitores tienen ya una emisión propia. Cuando esa emisión se produce desde un fondo blanco, la cantidad de luz es más grande. Por todo eso se aconseja el uso de tonos claros, pero no de blanco.
2)El enlace a la portada del periódico se confunde con el cuerpo del texto. Debería notarse más, y para ello estar escrito en otro estilo. En general se utiliza cursiva (o itálica, esa letra acostada) y también un color diferente al del texto utilizado en el cuerpo.
Fuera de eso me complace decirte que has hecho un excelente trabajo, en el que compruebo un gran progreso.
Un comentario especial sobre la redacción de tu crónica te llegará por correo electrónico.
Hasta pronto, Sergio