miércoles, 1 de agosto de 2012

El esfuerzo premiado con el cariño

Nervios, muchos nervios detrás del escenario antes de empezar la función. No son artistas profesionales pero como si lo fueran. Dedican gran parte de su tiempo a ensayar durante meses, preparan sus papeles concienzudamente esperando el día del estreno. Vestidos con los atuendos apropiados para los personajes que interpretan, con un salón de actos abarrotado de público y con aplausos entusiastas, empezaron la función. 

El grupo de teatro La Repanocha representó ayer en el centro cívico Zona Este de Valladolid una obra titulada Las mil y una noches, una historia de amor y desamor, un cuento mágico y fantasioso con toques de humor y picardía. La función sorprendió al público, que desde el primer minuto mostró su interés y el cariño que le despertaba la representación. Eran padres, hermanos o amigos de los actores, y su presencia tranquilizaba a estos. No es el tipo de teatro al que el público corriente está acostumbrado. Son personas con una discapacidad intelectual. Ello no les impide hacer lo que más desean, una representación teatral como esta, que estuvo repleta de encanto e imaginación. 

Algunos poseen grandes dotes teatrales y así lo reflejan en sus actuaciones. Otros, sin embargo, son más tímidos y tienen que esforzarse más y reunir la valentía suficiente para subir al escenario y enfrentarse al público. En ambos casos consiguen el mismo efecto, asombran totalmente a cada uno de los asistentes. 

La Repanocha culminó su obra de teatro como la empezó, repleta de aplausos y vítores del público. Ninguno de los presentes olvidará un día como el de ayer, todos están demasiado implicados como actores o como admiradores.  

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